Un hereje en la iglesia de Intel

Históricamente, el mundo de los ordenadores personales se ha gobernado por la ley de Moore: Aproximadamente cada dos años la potencia de los sistemas se duplicaba. Pero esta ley, en apariencia sagrada e inmutable, puede venirse abajo de la mano de ARM.

Hace meses que se anuncia una nueva generación de ultraportátiles basados en ARM, el procesador para PDAs y teléfonos móviles, y ahora por fin la empresa china Skytone ha presentado el Alpha 680, un ultraportátil basado en ARM y Android y que costará unos 100 dólares.

Pero, ¿Que tienen de revolucionario los portátiles basados en procesador ARM? ¿Por que se les espera con tantas ganas? El motivo es que estos ordenadores suponen un cambio de paradigma respecto a todo lo que ha sido la informática personal desde su nacimiento.

Desde la aparición de los microprocesadores, la ley ha sido el aumento en el número de componentes. Así, el 8086 tenía unos 29.000 transistores, el 80286 unos 130.000, … y así hasta llegar a los actuales procesadores multinúcleo, que superan los 200 millones de transistores.

Sin embargo, no todos los procesadores han seguido la misma progresión que los de Intel. Advanced RISC Machines, la compañía que produce los ARM, los procesadores para dispositivos electrónicos como teléfonos móviles o PDAs, se ha resistido a entrar en este juego. Así el ARM2, primer procesador que comercializaron, tenía unos 30.000 transistores y los modelos mas actuales apenas pasan de los dos millones de transistores.

Conexant ARM
Procesador ARM en un router de Conexant
(Imagen cortesía Wikipedia)

Si ARM no ha seguido la ley de Moore es porque su objetivo no ha sido aumentar la potencia, sino reducir el consumo y el precio, algo lógico si tenemos en cuenta que sus procesadores se dirigen al mercado de los dispositivos móviles alimentados con baterías, un terreno donde cada watio debe ser exprimido al máximo.

Sin embargo, ARM está a punto de entrar en el negocio de los ordenadores portátiles, lo que les pondría en competencia directa con Intel.

Pero, por desgracia para Intel y AMD, existe otro segmento donde el exceso de consumo está empezando a ser un problema y que, en consecuencia, también se están planteando migrar a ARM: La supercomputación. En los superordenadores modernos, basados en procesadores x86, el consumo de energía está llegando a unos niveles inaceptables lo que ha animado a los investigadores a probar nuevas arquitecturas.

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