Responsabilidad social de los consumidores

Se habla mucho de la responsabilidad de las empresas hacía la sociedad, es lo que se llama responsabilidad social corporativa, pero, ¿Y la responsabilidad de los consumidores?  Y no, no me refiero a comprar electrodomésticos de bajo consumo por motivos ecológicos, me refiero al efecto de los hábitos de consumo sobre nuestros derechos.

He conocido a varios empresarios que han trasladado su producción a terceros países, no solo China, también Marruecos o Pakistán, y lo primero que he de aclarar sobre ellos es que no son plutócratas avariciosos ansiosos por multiplicar sus beneficios, son simples supervivientes que han tomado esta decisión porque sus competidores, aquellos que ya producen en el extranjero, están vendiendo a unos precios en muchos casos inferiores a sus costes; es decir, que el precio al que está vendiendo sus competencia es inferior a lo que a él le cuesta fabricar los artículos.

No pienso disculpar a esos primeros empresarios que si externalizaron la producción para aumentar sus beneficios, pero sería estúpido olvidarnos del otro la cadena, de los consumidores que nos lanzamos a comprar esos productos sin importarnos los motivos por los que son baratos.

Y el caso es que los motivos por los que esos productos son baratos no son ningún secreto: Sueldos de miseria, condiciones de esclavitud, destrucción medioambiental, … Hay países en los que puedes contratar toda la plantilla por lo que en Europa cuesta un solo trabajador, eso sin contar el ahorro que supone no tener que poner filtros ni depuradora de agua, ni tener que dotar a tus trabajadores de elementos de seguridad, ni pagar seguridad social, …

Es decir, que por definición un pirata explotador siempre será mas barato, mas “competitivo”. Pero lo verdaderamente nefasto es que la sociedad premie el ser un pirata; es decir, si a la hora de elegir entre un producto barato fabricado en condiciones infrahumanas y un producto mas caro pero fabricado en unas condiciones decentes, prefiramos el barato.

Si, ya se que los productos fabricados por explotadores son cutres y que hay que contrarrestarlo con calidad, pero eso es cierto solo a medias, el enorme éxito de cosas como los bazares chinos o las aerolíneas low-cost no se debe precisamente a la calidad de sus productos; además, hay otro factor importante: Mas que la calidad, lo que vende es el estatus. Estoy hablando de esa gente que viste ropa de marca y tiene un cochazo, pero luego revuelven el supermercado en busca de los artículos mas baratos; el motivo es simple, todo el mundo puede ver la marca de tu coche o de tu ropa, la marca de la leche que compras solo la conoce la cajera del super.

En resumen, que está muy bien luchar para defender los derechos sociales, pero esa lucha será inútil si no estamos dispuestos a hacer el esfuerzo de premiar a quienes lo hagan bien. Se trata de ser conscientes de que comprar es votar, comprar el producto de una determinada empresa equivale a decir que la forma de trabajar de esa empresa es la correcta y queremos que todas sean como ella; es decir, si tu único criterio a la hora de comprar es que el producto sea barato, que no te importa en que condiciones se ha fabricado, el mensaje que estás enviando es muy claro.

Y OJO, un último apunte aunque tan importante como todo lo que llevo dicho hasta ahora; no voy a defender esa idea trasnochada de consumir solo productos del país; el que un producto esté fabricado en China o Pakistán no es problema, el problema es que los trabajadores chinos y pakistaníes reciban sueldos de hambre, porque si reciben sueldos decentes entonces podrán comprarnos cosas a nosotros, lo mismo que nosotros les compramos a ellos. Es la filosofía de Henry Ford, cuando decía que le pagaba tan bien a sus trabajadores para que pudieran comprarse un coche.

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