La muerte de una estrella, en directo

Investigadores de la NASA han asegurado que SN 1979C, una supernova que estalló en el año 1979, se ha convertido en un agujero negro. Es la primera vez que los científicos pueden seguir en directo este proceso.

En el año 1979, en la galaxia Messier 100, explotaba una estrella gigante de unas 20 veces la masa del Sol; esta supernova eraa especial porque era la supernova de su tipo en mejor posición para ser observada; para empezar, M100 es una galaxia relativamente cercana, está a «solo» 50 millones de años luz, y la supernova está localizada en unos de los brazos exteriores de la galaxia con lo que no había nada que la «tapara». Para los investigadores, esta supernova les daba la oportunidad de observar en directo la formación de un agujero negro.


Supernova SN-1979-C

Supernova SN-1979-C


Así, desde entonces diversos telescopios han estudiado la evolución de los restos de esta supernova, y desde el año 1995 se viene observando un patrón de rayos X que sugiere la presencia de un agujero negro, aunque algunos investigadores discrepan; creen que SN 1979-C no generó un agujero negro sino una estrella de neutrones, y los rayos X que se observan se deben a que el objeto gira a gran velocidad.

La formación de agujeros negros suele estar asociada a los estallidos de rayos gamma, unos chorros de radiación gamma de gran potencia que se originan porque la estrella, después de agotar su combustible, no tiene fuerza para sostenerse con lo que se derrumba sobre si misma convirtiéndose en un agujero negro. Como es de esperar, este derrumbamiento genera una gran cantidad de energía, que se libera en forma de radiación gamma.

Sabemos que en el caso de SN 1979-C no hubo estallido de radiación gamma; se cree que en este caso no colapsó la estrella entera, solo colapsó su núcleo, con lo que las capas exteriores de la estrella absorbieron la radiación gamma; el aumento de temperatura provocado por esta radiación hizo estallar estas capas de gas, formando la supernova.

Serán necesarias mas observaciones para confirmar la naturaleza de este objeto, pero sea cual sea el resultado nos encontramos ante un descubrimiento sin precedentes: Nunca antes se había podido seguir con tanta claridad la muerte de una estrella y la formación de su cadáver.

FUENTE: NASA.

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