La guerra de Troya y la mitologia griega

Acaban de estrenar “Troya”, una nueva versión cinematografica de la mítica guerra de Troya, protagonizada por lo mas granado de jolibú. Aun no he ido a verla, y no se si iré, pero el ver este titulo en cartelera me ha despertado mi antigua pasión por la mitologia griega.

Una cosa que llama la atención es el poco jugo que le ha sacado la industria del cine al mundo griego, aunque tampoco es algo tan extraño; simplemente, la industria del cine esta en USA, y el nivel de desmadre de la mitología griega esta muy por encima del umbral de tolerancia del casto y bienpensante pueblo estadounidense.

Como muestra de como es la mitlogía griega, diré que Zeus, el rey de los dioses, era tambien el rey de los crapulas; efectivamente, el amigo se cepillaba a toda buena moza que se le pusiera a tiro. Ademas, el hombre comía de todo; es decir, que si veía a un joven y apuesto efebo, tampoco le hacia ascos. Como dato curioso hay que decir que, entre los mortales, el ser hijo de Zeus era algo muy valorado (por ese motivo los maridos no se mosqueara); el problema es que Hera, hermana y esposa de Zeus, llevaba muy mal el tema de los cuernos, pero como que al pichabrava de su marido no podía hacerle nada (si querido lector; la sociedad griega era de un machista que daba asco), el tocarles las narices a los hijos de este se convirtió en su principal pasatiempo. Esto es algo sobe lo que Hércules puede explicar muchas cosas (no, la película de Disney no tiene nada que ver con la historia del personaje).

¿Y que pasa con la guerra de Troya? Como ya he dicho, no he ido a ver la película, así que no se si cuentan la parte mas divertida de la historia: Los motivos que provocaron esta guerra.

La historia comenzó con la boda de Peleo y Tetis a la que fueron invitados todos los dioses excepto Eris, la diosa de la discordia; esta, visiblemente molesta, decidio aguarles la fiesta y puso en la mesa del banquete una manzana con la inscripción “Para la mas bella”…. Ni que decir tiene que entre las diosas se lio una bronca que ni un ejercito de Holligans sin correa ni bozal; las….. “finalistas”… fueron Hera, Atenea y Afrodita, que se fueron a calentarle la cabeza a Zeus, para que decidiera cual de las tres era la mas bella; este, consciente de la que se le venía encima, decidió que lo mas prudente era escaquearse y buscar algún pardillo que se comiera el marrón; así, el juez de este peculiar concurso de belleza fue Paris, hijo de Priamo, el rey de Troya. El caso es que el chaval acepto el encargo…. no se sabe si porque tenia tendencias suicidas o, simplemente, porque era tonto, y las tres diosas, dando ejemplo divina honradez y moralidad, intentaron sobornar al joven príncipe (Si querido lector, los chanchulleos en los concursos de belleza vienen de lejos); concretamente, Hera prometió convertirle en el rey mas poderoso de la Tierra; Atenea prometió convertirle en el mas sabio, y Afrodita le prometio que se ligaría a Helena, que era la mujer mas hermosa del mundo. El caso es que Paris eligio a Afrodita, con el consiguiente cabreo y juramento de venganza de las derrotadas (como el astuto lector ya habrá adivinado, estas damas tenían muy mal perder).

Afrodita condujo a Paris a Esparta donde, aprovechando la ausencia de Menelao (marido de Helena y rey de dicha ciudad), se ligo a la susodicha y se la llevó a su pueblo. Ni que decir tiene que Menelao pillo un ataque de cuernos potente y juró venganza (Si, en aquella época eran muy melodramáticos).

Pero, ¿Quien era esta señora? Helena, como no podía ser de otra forma, era hija de Zeus y de Leda (la reina de Esparta), y se dice que era tan bella que todos los príncipes de Grecia quisieron casarse con ella. Ya sabemos que aquella gente tenía muy mal perder, lo que suponía que los rechazados se lo tomarían muy mal y, seguramente, la liarían, así que para evitar follones innecesarios se exigió a los príncipes que aspiraran a la mano de Helena la firma de un pacto de eterna amistad antes de que se supiera quien seria el marido de Helena, que finalmente fue Menelao. Tras el rapto de su mujer, Menelao se acogio a este pacto para exigir el apoyo del resto de reyes griegos en su guerra contra Troya; estos, haciendo gala de su gran valentía y sentido del honor, intentaron escaquearse, pero sin éxito. Y el resto, como dicen en las películas, es historia.

No deja de sorprender el hecho de que una civilización tan avanzada creara una mitología tan desmadrada; se puede decir que lo que los griegos tenían, mas que una religión, era una prensa rosa; lo que si está fuera de toda duda es que tenían un gran sentido del humor; una muestra de esto es que el dios de los comerciantes (Hermes) era también el dios de los ladrones.

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