La central de Fukushima, por fin apagada

Los ingenieros han conseguido la llamada «Parada en frío», lo que quiere decir que ya no es necesario seguir echando agua sobre la central para mantenerla fría, con lo que el peligro de un sobrecalentamiento que derrita el combustible o los residuos ha desaparecido.

El efecto mas inesperado del terremoto que soló Japón el pasado 11 de marzo fue el accidente de la central nuclear de Fukushima. La central pudo apagarse a tiempo, evitando una fusión del núcleo del reactor como la que se vio en Chernobil, pero la gran cantidad de combustible y residuos almacenados seguían generando calor suficiente como para derretir los núcleos de los seis reactores que había en la central.

Fukushima

Situación de la central de Fukushima

Los elementos radioactivos, a causa de su desintegración natural, generan un cierto calor, lo que obliga a mantener los reactores y los depósitos de residuos en refrigeración constante incluso aunque la planta esté apagada. De hecho, el accidente de Fukushima se debió a la avería en los circuitos de refrigeración, lo que provocó un sobrecalentamiento que a su vez produjo varias explosiones e incendios. Los ingenieros han afrontado este problema construyendo un circuito de refrigeración de emergencia para poder mantener la central fría.

Afortunadamente, esta cantidad de calor solo la producen los elementos mas activos, elementos que tienen una vida bastante corta, apenas unos meses. Pasado ese tiempo se desintegran y se convierten en elementos menos activos, que producen muy poco calor.

La central de Fukushima ya ha llegado a este punto, lo que significa que los elementos radioactivos que contiene ya no pueden provocar incendios y, en consecuencia, ya no se necesita el circuito de refrigeración con lo que se puede proceder al apagado de la instalación.

Sin embargo, aunque el peligro mas grave ya ha pasado, estamos lejos de poder dar el incidente por cerrado. Ahora toca empezar las tareas de limpieza y descontaminación, lo que incluye buscar un lugar seguro para almacenar las innumerables toneladas de residuos y agua contaminada que hay en la central.

Aunque también hay buenas noticias, el apagado en frío significa que el riesgo de contaminación ha disminuido con lo que será posible reducir el diámetro de la zona de exclusión en torno a la central, que ahora es de 20 kilómetros, y muchos desplazados podrán volver a sus casas. Sin embargo, las inmediaciones de la central están tan contaminadas que no volverán a ser habitables hasta dentro de cuarenta años.

FUENTE: BBC.

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