Juer con nuestros antepasados (3a parte)

Y sigo con el libro "Notas de cocina de Leonardo DaVinci". Si la lectura de mis anteriores entradas sobre el tema os ha llevado a pensar que la gente en aquella epoca era bastante cafre, estais totalmente en lo cierto… Como prueba, ahi van los siguientes textos del genio renacentista.

  • Resulta imposible sentar a la mesa al señor Maximiliano Sforza si no es cerca de una puera abierta, pues nunca se muda su ropa interior y, ademas, cuando esta comiendo tiene la muy sucia costumbre de soltar sus hurones en la mesa para que roan la comida de las otras personas.
  • Mi señor Cesare Borgia tiene tantos catadores en su sequito que sus comidas se enfrian mientras las estan catando. Dudo que nunca haya tomado un plato que este siquiera templado.
  • En cuaresma, Su Santidad come poco y mantiene una devota expresion en su semblante, pero luego abandona la mesa temprano y se encamina a esa otra mesa que tiene en sus alojamientos privados (con una cocina completa, cocineros y tambien buenos manjares) y alli se atiborra de capon, codorniz y focha.
  • Su santidad permite, pero no en Cuaresma, que los sacerdotes que comen en mesas de inferior rango arrojen sus pollos y sus sopas a todos los que visiten sus mesas, que bailen sobre las mesas y le golpeen a la cara a quienes no se unan a ellos.
  • No apruebo la costumbre de mi señor (Ludovico Sforza) de limpiar su cuchillo en los faldones de sus vecinos de mesa. ¿Por que no puede, como las demas personas de su corte, limpiarlo en el mantel dispuesto con ese proposito?
  • Ahora he de reunirme con mi señor Cesare (Cesar Borgia) y el maestro Machiavelli (Maquiavelo) para tratar de mi conocimiento sobre venenos, y este es muy escaso, al mostrarse Salai (el alumno y servidor de Leonardo) tan poco dispuesto a colaborar conmigo en mis experimentos desde que me descubrio, y puso grandes objeciones a que yo colocara cantidades gradualmente crecientes de estricnina y belladona en la polenta de su desayuno, y no quiso de ninguna manera aceptar la explicacion de que esto no tenia otro proposito que fortalecer su inmunidad a las sustancias que podrian servirle otras personas menos amistosas, teniendo en cuenta la reputacion de las personas de la casa de nuestro buen huesped.
  • Un buen veneno siempre ha de administrarse al comienzo de una comida, pues actua con mas rapidez en un estomago vacio; y usado de esta manera beneficiara tanto al envenenador, que no tendra necesidad de usar mas que una pequeña dosis de su arma, como al anfitrion, que no deseara que las diversiones que haya dispuesto ofrecer a sus invitados tras la comida se vean estorbadas por la agonia de su victima.

¿Que? ¿Como se os ha quedado el cuerpo? Pues todavia quedan cosas jugosas. El libro cuenta que Leonardo invento una maquina para cortar berros, y cuando le estaba haciendo una demostracion a su señor, Ludovico Sforza, la maquina se descontrolo matando a varios sirvientes. Posteriormente, Ludovico utilizaria este invento, y con bastante exito, en sus guerras contra los franceses.

Otra anecdota que narra el libro es que Ludovico Sforza hizo envenenar los platos que debian servirle y que debia probar su catador, Sergio Canallati, para, una vez "retirado del servicio", sustituirlo por Gentio Ciccania, que era uno de los envenenadores mas prestigiosos de la epoca. La tarea de este caballero, una vez nombrado catador de la corte, seria la de ir administrando pequeñas dosis de veneno a Giuliano Sforza, hermano mayor de Ludovico y duque de Milan. A la muerte de este, Ludovico heredo el titulo.

El libro tambien cuenta que, de joven, Leonardo trabajo como camarero en "Los tres caracoles", la taberna mas famosa de Florencia en aquella epoca. De todas formas, a lo que Leonardo aspiraba era a ser cocinero jefe, cargo que logro tras la repentina muerte de todos los cocineros del establecimiento.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Widget By Best Accounting Services