Hayabusa, misión cumplida

El pasado 13 de junio la sonda japonesa Hayabusa regresaba a la Tierra transportando muestras del asteroide Itokawa. Es el segundo cuerpo espacial, el primero fue la Luna, del que se han traido muestras a nuestro planeta.

La Hayabusa (halcón) fue lanzada al espacio el 9 de mayo del año 2003 rumbo al asteroide Itokawa, que alcanzó en septiembre del año 2005. En noviembre del 2005, la nave soltó la subsonda Minerva, que aterrizó sobre el asteroide tomando algunas muestras de su superficie antes de volver de regreso a la Hayabusa. Completada la misión, la nave inició el vuelo de regreso a la Tierra, que finalizó el pasado día 13 cuando la sonda aterrizó en Australia.


El viaje de la Hayabusa.
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El Itokawa es un objeto muy pequeño, mide unos 700 metros de longitud por 300 de diámetro; al ser tan pequeño, no dispone de un campo gravitatorio lo bastante intenso como para que una nave pueda mantener una órbita estable, así que la Hayabusa no entró en órbita alrededor del Itokawa sino que se situó en la misma órbita que sigue el asteroide alrededor del Sol, lo que le permitió mantenerse a su lado todo el tiempo.


Hayabusa, impresión artística

Una de las características mas llamativas de la Hayabusa es su motor iónico, que mantuvo en marcha de forma ininterrumpida durante los dos años que duró su viaje hasta el Itokawa. Se trata de un motor iónico de xenon que obtiene su energía de los paneles solares de la nave, con lo que el empuje que producen es muy pequeño pero puede funcionar durante periodos muy largos de tiempo, al contrario que los motores cohete convencionales, que producen empujes considerables pero solo pueden mantenerse en marcha durante unos minutos.


El asteroide Itokawa visto desde la Hayabusa.
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Para la toma de muestras de la superficie del Itokawa, la Hayabusa transportaba a Minerva, una pequeña subsonda de apenas medio kilo de peso que, gracias a la baja gravedad del asteroide, pudo brincar sobre su superficie tomando fotografías y realizando mediciones, antes de posarse para tomar muestras.

Durante el viaje, la sonda sufrió varios incidentes que pusieron en peligro la misión; así, en el año 2003 una potente tormenta solar provocó graves daños en los paneles solares de la nave, lo que redujo su capacidad para producir energía reduciendo la potencia del motor iónico; esto obligo a modificar la ruta de vuelo de la nave, retrasando su encuentro con el Itokawa.

En noviembre 2005 la misión sufrió otro momento crítico, cuando la subsonda Minerva sufrió una avería en sus propulsores, aunque al final logró cumplir su misión y regresar para acoplarse con la Hayabusa.


Retorno a la Tierra

La última etapa de la misión, el regreso a la Tierra, se desarrolló sin incidentes; cuando la Hayabusa se encontraba a 40.000 kilómetros de nuestro planeta, soltó una cápsula de aterrizaje con las muestras recogidas del Itokawa que entró en la atmósfera y aterrizó en Australia mientras la nave principal se ha perdido en el espacio.

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