El interesante caso del cometa de 1883

El 12 y el 13 de agosto de 1883 el astrónomo mexicano José Bonilla observó una nube de unos 450 objetos pasando delante del Sol. Un astrónomo actual piensa que Bonilla vio los fragmentos de un cometa que estuvieron a punto de chocar con nuestro planeta.

Jośe Bonilla era astrónomo en el observatorio de Zacatecas, en México. Los días 12 y 13 de agosto de 1883 observó por el telescopio un gran número de objetos envueltos en una neblina pasando por delante del Sol, llegó a contar 450. Bonilla publicó un informe sobre sus observaciones en la revista francesa L’Astronomie, pero resultó imposible confirmar las observaciones de Bonilla, ningún otro astrónomo en el mundo observó esos objetos. La conclusión final es que Bonilla habría observado algún fenómeno atmosférico extraño.

Ahora, Hector Manterola, de la Universidad Autónoma de México, cree haber encontrado una explicación alternativa; según Manterola, Bonilla habría visto los fragmentos de un cometa que pasaron rozando nuestro planeta.

Cometa 73P/Schwassmann-Wachmann fragmentándose. Imagen tomada por el Hubble en el año 2006.

La idea es muy simple; del mismo modo que una avioneta que vuela a baja altura solo se podrá ver en las inmediaciones de la zona que sobrevuela y un avión de pasajeros volando a altura de crucero se podrá ver desde un área de cientos de kilómetros cuadrados, un objeto astronómico situado a varios millones de kilómetros se podrá ver desde varios continentes, mientras que un objeto muy cercano solo se podrá ver desde una pequeña zona del planeta.

Partiendo de esta suposición, Manterola ha calculado a que distancia deberían encontrarse los fragmentos para que Bonilla fuera el único que pudo verlos, y le ha salido una distancia de entre 600 y 8.000 kilómetros; como aquel que dice, pasaron rozando nuestro planeta. Para ser mas precisos, Manterola cree que lo que vio Bonilla eran fragmentos desprendidos del cometa Pons-Brooks, observado en julio de 1812.

Sin embargo, en Bad Astronomy se muestran escépticos con el análisis de Manterola; sus objeciones se basan en tres puntos:

  • Cuando un cometa se fragmenta, sus pedazos se dispersan por un área muy amplia, del orden de cientos de miles de kilómetros. La franja que ha calculado Manterola es demasiado estrecha.
  • Los fragmentos de un cometa son muy brillantes y siguen siendo visibles durante mucho tiempo. En las semanas siguientes, a medida que se alejaban de nuestro planeta, otros astrónomos debería haberlos visto.
  • Un cometa, o sus fragmentos, sueltan gran cantidad de polvo; eso quiere decir que durante esos dos días se debería haber observado una lluvia de estrellas fugaces sin precedentes.

La conclusión de Bad Astronomy es que la explicación original, que Bonilla observó algún extraño fenómeno meteorológico, es la mas probable. De las posibilidades que barajan, la mas interesantes es que observara polvo procedente de actividad volcánica.

FUENTES: Technology Review, Bad Astronomy.

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