El fiasco del hidrogeno

Desde hace unos años, se esta hablando del hidrogeno como la alternativa a la gasolina que movera los coches del futuro. ¿Es esto cierto?

Con la llegada del nuevo siglo, se empezo a hablar de un dispositivo que se conoce desde hace muchos años, pero que su elevado coste lo habia mantenido fuera del alcance del mercado de consumo: Las celulas de combustible. Este dispositivo se alimenta con hidrógeno y oxígeno, y produce electricidad y vapor de agua; su gran ventaja, aparte de que no contamina, es su elevada eficiencia energética, que duplica e incluso triplica la de los motores de combustión.

El abaratamiento de las celulas de combustible abría la puerta a su utilización generalizada, destacando su uso en los vehiculos como alternativa al motor de explosión. Antes de continuar, hay un dato que es preciso aclarar: El hidrógeno no es una fuente de energía, sino una forma de transportar energía; es decir, debe fabricarse a partir de alguna otra fuente. En este sentido, el hidrógeno es exactamente lo mismo que la electricidad, que se produce mayoritáriamente en centrales termicas que queman carbón o petróleo. De hecho, y por paradógico que parezca, la principal fuente de hidrógeno es precisamente el petróleo; ¿Donde esta el beneficio entonces? Basicamente, en los siguientes factores:

  • Convertir el petróleo en hidrógeno y luego utilizarlo en celulas de combustible es mas eficiente y limpio que producir gasolina o gasoil y luego quemarlo en un motor de explosión (O al menos, eso creían los expertos).
  • Al contrario que la electricidad, el hidrógeno puede almacenarse. Si, es cierto que existen las baterias eléctricas, pero aparte de que son caras e ineficaces, su capacidad de almacenamiento es muy pequeña; es decir, no es una opción valida para almacenar el excedente de producción de una central eléctrica.
  • La obtención de hidrógeno a partir de la electricidad es un proceso muy simple. Solo hay que coger agua, y mediante electrólisis obtendremos hidrógeno y oxígeno. Luego, las celulas de combustible vuelven a producir agua a partir hidrógeno, con lo que tenemos un ciclo totalmente cerrado.

Es decir, a principios del presente siglo se veía el hidrógeno como una alternativa a la electricidad, que ofrecía todas las ventajas de esta sin sus limitaciones (concretamente, la imposibilidad de almacenarla de una forma eficiente). Sin embargo, con el paso de los años el entusiasmo se ha desinflado rápidamente; para empezar, se está constatando que la transformación de hidrocarburos en hidrogeno no es ni tan limpia ni tan eficiente como se creía; lo mismo es valido para la electrólisis, que es un proceso terriblemente ineficaz (su rendimiento esta en torno al 10%); ademas, los equipos de celulas de combustible siguen siendo muy caros, y no se espera un abaratamiento a corto plazo.

Sin embargo, el mayor problema es el propio manejo del hidrógeno. Para empezar, se licua a unos 200 grados bajo cero, con lo que manejarlo en forma liquida es inviable. Ademas, se trata de un gas muy poco denso, con lo que una masa muy pequeña ocupa un volumen enorme; explicado con un ejemplo, un camión cisterna que puede transportar 2400kg de gas natural, solo podrá transportar 288kg de hidrógeno; esto significa que para transportar el mismo poder energético sería necesaria una red de muchisima mas capacidad que las ahora existentes. Para complicar aun mas las cosas, su molecula es la mas pequeña que existe, lo que supone que materiales que son impermeables a otros gases son permeables a este, con lo que es facilísimo que se produzcan fugas; esta caraterística se ve complicada por otra propiedad muy peligrosa: Cuando arde, la llama es invisible; es decir, un gasoducto podría estar ardiendo sin que nadie en las proximidades se de cuenta. Como nota curiosa, los manuales de seguridad de la NASA dicen que aquellos empleados que vayan a entrar en instalaciones de hidrógeno deben llevar una escoba, que llevarán extendida delante suyo, mirando si las pajas empiezan a arder; es la manera de saber si hay un incendio. Y por si todo esto fuera poco, se trata de un gas altamente inflamable, lo que tiene dos consecuencias muy peligrosas: En primer lugar, es muy facil que una fuga provoque un incendio; y en segundo lugar, una bombona que almacene hidrógeno a presión es una autentica bomba.

En resumen, aunque se acepta que el hidrógeno tendrá su hueco en el futuro, cada dia esta mas claro que no va a sustituir a la electricidad en el papel de energía secundaria. De hecho, se cree que será mas facil crear baterias eléctricas eficientes que no resolver los multiples problemas que presenta el uso del hidrógeno.

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