El fiasco de los transgénicos

Durante muchos años nos han vendido los transgénicos como la panacea, pero en los últimos años han perdido esa aureola y se están revelando como algo inútil. ¿Que ha ocurrido?

Básicamente, el problema es que los investigadores ignoraron dos reglas básicas:

1) Los transgénicos siguen sometidos a las leyes de la naturaleza

La ingeniería genética consiste básicamente en manipular el genoma de un ser vivo para añadirle genes que le permitan sintetizar compuestos nuevos. Por ejemplo, el algodón BT es resistente a las plagas porque a su genoma se le añadió una secuencia que hace que la planta pueda sintetizar un insecticida.

Que el algodón BT produzca su propio insecticida lo hace venenoso para las plagas que intenten atacar la planta, con lo que en teoría las plagas pasan a ser historia. Pero los investigadores olvidaron que los insectos son la forma de vida mas adaptable que existe, así que el algodón BT ha empezado a caer víctima de insectos inmunes a la toxina que produce la planta.

En la naturaleza existe una carrera de armamentos continua entre los depredadores y las presas. Cada vez que una presa desarrolla una nueva táctica defensiva, los depredadores desarrollan una nueva estrategia de ataque para anularla; y lo mismo ocurre al revés, cada vez que los depredadores desarrollan una nueva táctica de ataque, las presas desarrollan una táctica de defensa.

Los transgénicos también entran en esa guerra, cada modificación que los laboratorios hagan, la naturaleza no tardará en anularla.

2) De donde no hay, no se puede sacar

Una planta no es mas que una máquina que transforma el agua del riego y la energía solar en frutos que se pueden consumir. Como toda máquina, una planta tiene sus subsistemas, como el sistema inmunitario o la «fábrica» de producción de frutos, subsistemas que consumen energía en función de su volumen de trabajo.

Esto significa que modificar geneticamente una planta para que su sistema inmunitario sea mas fuerte, estamos haciendo que este consuma mas energía, con lo que quedará menos energía para la producción de frutos.

Esto, obviamente, es aplicable a todo. Si modificamos una planta para que pueda crecer con menos agua, entonces producirá menos cantidad de fruto y, además, lo que produzca será de menos calidad.

De hecho, es algo que cae de cajón; la capacidad para hacer un trabajo viene determinada por los medios disponibles, esto es válido para un taller de joyería, para un obrero de la construcción e incluso para los seres vivos.

Conclusiones

No nos engañemos, el que una planta transgénica sea un mutante no la convierte en el X-Men del reino vegetal. Los transgénicos no son mas que nuevas variedades y razas, solo que se han obtenido en un laboratorio en lugar de en una granja.

Porque, en el fondo, la ingeniería genética no puede hacer nada que no puedan hacer los criadores. La única ventaja real de la ingeniería genética sobre la cría selectiva tradicional es la rapidez; si un criador de perros decide crear una nueva raza, ya tiene un proyecto al que dedicar el resto de su vida; si es un laboratorio genético el decide crear una nueva raza, la tendrá lista en unos pocos años.

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