El ejército americano desea cañones láser móviles

Leo en The Register que Boeing ha firmado un contrato con el ejército estadounidense para la fabricación de unos cañones láser que operarán desde camiones. Este proyecto sería la continuación del proyecto ATL, en el que Boeing pretende crear un avión dotado de un arma láser

Actualmente, los rayos láser ya se utilizan de forma intensiva en el campo de batalla, aunque solo con la misión de marcar blancos, que posteriormente serán destruidos mediante artillería o misiles. Para ser mas exactos, el arma dispone de un sistema de guía que «busca» la marca que el rayo láser hace sobre el blanco, con lo que puede localizarlo y dirigirse hacia él automáticamente. Hasta el momento, la utilización de armas de rayos en el campo de batalla es algo exclusivo de las películas de ciencia ficción, aunque el Pentágono está trabajando para que esto cambie.

Este proyecto , bautizado como HEL TD (High Energy Laser Technology Demostrator; Demostrador Tecnológico de Láser de Alta Energía), tiene como objetivo desarrollar de un arma capaz de destruir proyectiles de artillería, misiles o bombas de aviación; el objetivo es proporcionar a las bases protección contra los ataques con artillería ligera, que es la principal amenaza del ejército estadounidense en las guerras en las que está involucrado actualmente. En estos conflictos, un porcentaje muy elevado de las bajas están causadas por cohetes y fuego de mortero sobre bases que, desde cualquier otra perspectiva, son perfectamente seguras.

Al contrario de lo que nos muestran las películas, los cañones láser son armas muy pesadas que necesitan vehículos de gran capacidad de carga para transportarlas, motivo por el que necesitan un camión de gran tamaño para su transporte y utilización, aunque su tamaño sigue siendo insignificante al lado del ya mencionado láser aerotransportado.

El ejército estadounidense ya dispone de ametralladoras de fuego rápido capaces de derribar proyectiles de artillería, pero un arma láser ofrece unas ventajas aplastantes; para empezar, el rayo se desplaza a la velocidad de la luz en una trayectoria perfectamente rectilínea, lo que significa que no hay necesidad de calcular la trayectoria que seguirán los disparos; luego, está el problema de las balas perdidas; aunque los proyectiles tienen un mecanismo de autodestrucción que los hace estallar en el aire, el sistema no es perfecto y siempre habrá proyectiles que caerán al suelo poniendo en peligro a la población.

Para abrir boca, Boeing recibirá 7 millones de dólares para desarrollar un demostrador tecnológico, aunque el presupuesto podrá ampliarse a 50 millones de dólares. El presupuesto es escaso, pero Boeing tiene una gran confianza en el proyecto, ya que es un importante respaldo a su concepto de armas de alta energía.

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