El bombardero impulsado por energía atómica

Durante la guerra fría se llevaron adelante proyectos de investigación verdaderamente demenciales. Uno de los mas bizarros pretendía desarrollar un bombardero impulsado por energía atómica. Sobre el papel, era un proyecto fabuloso; suponía tener un avión con una autonomía de vuelo de años; el único factor limitador sería la resistencia de la tripulación. En la práctica, las cosas resultaron ser bastante mas complicadas.

Cuando en los años cincuenta del pasado siglo se empezó a investigar el uso de la energía atómica, a los estrategas se les ocurrió la idea de utilizar esta revolucionaria fuente de energía para propulsar aviones. Este avión iría propulsado por un motor de propulsión a chorro que utilizaría el calor del reactor para calentar el aire; al calentarse, el aire se dilata, saliendo a presión por la tobera de salida. Realmente, es el mismo principio que los motores a reacción convencionales, pero con la diferencia de que en estos lo que calienta el aire es un quemador de combustible.

Motor nuclear para aviones
HTRE-3, prototipo de motor nuclear para aviones

Aunque conceptualmente la idea era buena, existían tres problemas muy graves:

  • La protección de la tripulación: Era preciso proteger a la tripulación de las radiaciones generadas por el reactor, lo que supone instalar un pesado escudo protector, algo complejo en un avión.
  • La contaminación del chorro: Era muy difícil evitar que el aire que pasaba por los motores se contaminara con partículas radioactivas procedentes del reactor, lo que suponía que el avión iría dejando a su paso una estela de contaminación radioactiva.
  • ¿Que pasa si el avión se estrella?: Sobran los comentarios.

Para poner a prueba el concepto de reactor nuclear aerotransportado, la fuerza aérea modificó un Convair B-36, instalándole un reactor nuclear y un escudo de protección de radiación de 12 toneladas de peso. En sus vuelos de prueba, este avión iba acompañado por un transporte que llevaba una dotación de marines con la misión de, en caso de que el B-36 se estrellara, evacuar y acordonar la zona.

Los ensayos con el B-36 se limitaron a probar el escudo y el reactor nuclear; el motor que debía impulsar al avión nunca llego a salir de los laboratorios; el problema era la potencia, los prototipos que se construyeron no desarrollaban suficiente potencia como para que el avión pudiera levantar el vuelo.

Convair B-36
Convair B-36 como el usado para los ensayos

Los rusos también trabajaron en su propio proyecto de avión nuclear, y aunque el motor que desarrollaron tampoco tenía potencia para propulsar un avión, se atrevieron a probarlo en vuelo (el avión utilizaba motores convencionales, el motor nuclear lo llevaba solo para probarlo) con unos resultados espeluznantes: El motor iba esparciendo contaminación radioactiva a su paso.

A finales de los años 50 ya estaba claro que este proyecto era totalmente inviable, e incluso se se llego a cancelar, pero  el hecho de que los rusos estuvieran trabajando en lo mismo suponía que Estados Unidos estaba obligado a seguir adelante, «por si acaso». La cancelación definitiva llegaría con la crisis de los misiles de Cuba; uno de los puntos del acuerdo que firmaron USA y URSS para cerrar esta crisis preveía el abandono de este tipo de proyectos.

Recientemente, el proyecto ha sido resucitado; se sabe que los Estados Unidos están trabajando en el diseño de un avión espía robot que iría propulsado por energía atómica. La ventaja de este nuevo planteamiento es que, puesto que el avión no lleva tripulación, no es preciso el pesado escudo de protección.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Widget By Best Accounting Services