Balance del apagón por la Tierra

Finalmente se produjeron los esperados cinco minutos de apagón contra el cambio climático, que al menos en España ha tenido un éxito razonable; así, durante los cinco minutos que duró el apagón el consumo eléctrico se redujo en un 2’5%, un valor lo bastante importante como para notarse en la gráfica de consumo eléctrico.

La iniciativa de los cinco minutos de apagón por la salud del planeta nació en Francia, de la mano de la Alianza por el planeta. Eramos muchos los pesimistas que creiamos que sería solo una de esas ideas peregrinas que dan que hablar, pero acaban olvidadas. La buena noticia es que no ha sido así; si miramos la gráfica de consumo proporcionada por Red Eléctrica Española, podemos observar una caida en el consumo a la hora del apagón.

Consumo eléctrico del día 1 de Febrero
El círculo blanco marca el momento del apagón solidario

Según los análisis, el consumo descendió en un 2’5%. Evidentemente, es una cifra ridícula que no supondrá ningún ahorro apreciable de energía, pero lo importante aquí es el gesto, el hecho de que muchos millones de personas hayan decidido secundar la iniciativa; esto demuestra que existe una preocupación por el cambio climático y que hay voluntad de actuar. Ahora queda por ver si esta voluntad va mas alla de hacer un apagón de cinco minutos.

La nota de color la dieron las compañías eléctricas, a quienes esta iniciativa puso muy nerviosas; el problema es que las centrales eléctricas tienen una producción constante que es muy dificil de variar, con lo que una variación brusca en el consumo es un problema muy grave.

Explicado un ejemplo; supongamos que tenemos un grifo que lanza un litro de agua por minuto a un recipiente; ese recipiente tiene un desagüe por donde sale tambien un litro de agua por minuto. ¿Que ocurrirá? Es obvio; puesto que la cantidad de agua que entra y la que sale es la misma, el nivel del recipiente se mantendrá constante. Supongamos ahora que reducimos el caudal del desagüe, para que solo salga un cuarto de litro por minuto; en este caso, la cantidad de agua que entra será mayor que la que sale, con lo que el recipiente se irá llenando hasta desbordarse.

Con la red eléctrica ocurre lo mismo. Las centrales inyectan una cantidad determinada de megawatios, que es (o debería ser) igual a la cantidad de megawatios que consumen los usuarios; si en un momento dado el consumo se reduce de forma muy rápida, sin dar tiempo a las centrales a adaptarse, la tensión en la red (el equivalente al nivel de agua de nuestro depósito) empezará a subir, lo que puede provocar una cadena de averias.

Como dato curioso, la causa habitual de un gran apagón suele ser precisamente esa; el problema empieza con una avería en la red que provoca un apagón en una ciudad; este apagón provoca una caida en el consumo energético, lo que provoca un aumento de tensión en el resto de la red; este aumento de tensión hace fallar otras secciones de la red (normalmente centrales transformadoras), lo que a su vez provoca nuevos apagones, que provocan nuevas disminuciones del consumo, lo que a su vez hace que la tensión siga subiendo… y así hasta que los técnicos consiguen controlar la situación y parar la bola de nieve.

Sin embargo, los mas mayores nos dirán que estos gigantescos apagones antes no pasaban; ¿Por que? Muy simple, porque las compañías eléctricas llevan muchos años sin actualizar debidamente sus redes de distribución, con lo que estos momentos están funcionando muy cerca del límite de su capacidad, lo que a su vez significa que el margen que tienen para soportar subidas de tensión es muy pequeño.

En resumen, el balance del «apagón solidario» no puede ser mas positivo; no solo ha demostrado que la gente esta concienciada sobre el problema del cambio climático, sino que tambien ha servido para poner en evidencia el pésimo estado de la red eléctrica.

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