En los límites del Sistema Solar

Los datos sobre radiación cósmica medidos por la sonda Voyager I revelan que la nave ha abandonado ya la Heliosfera y ha entrado en el espacio interestelar.

La Voyager I fue lanzada al espacio el 5 de septiembre de 1977. Su misión original era visitar Júpiter y Saturno, pero tras sobrevolar los gigantes gaseosos la nave siguió volando rumbo al espacio interestelar, desde donde sigue enviando datos sobre el viento solar y la radiación cósmica. Las últimas mediciones indican que, desde mayo, la intensidad de la radiación cósmica se ha disparado, lo que indica que la nave ha salido de la Heliosfera y se encuentra ya en el espacio interestelar.

Mediciones de radiación cósmica hechas por la Voyager 1. Pulsar sobre la imagen para verla a tamaño grande

La Heliosfera es una inmensa burbuja que rodea al Sol, hasta mucho mas allá de la órbita de Plutón, y que está generada por el efecto combinado del campo magnético solar y el viento solar, un chorro de partículas con carga eléctrica producido por el Sol. La Heliosfera actúa como un escudo que amortigua las radiaciones cósmicas procedentes del espacio interestelar.

Esquema de la heliosfera

Entre la Heliosfera y el espacio interestelar se encuentra la Heliopausa, que es el punto donde la presión de la radiación solar se iguala; esta zona se puede considerar la orilla del océano cósmico y, de hecho, la forma como interacciona el viento solar y la radiación cósmica recuerda bastante al oleaje que hay en la orilla del mar. La Voyager 1 entró en esta región en diciembre del 2004.

La nave obtiene su energía de un pequeño generador de radioisótopos, que se calcula seguirá suministrando energía hasta, aproximadamente, el 2025; hasta esa fecha la nave podrá seguir enviando datos sobre la radiación cósmica.

FUENTE: PhysOrg.

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