El 45% del combustible utilizado por las centrales nucleares estadounidenses proviene de armas atómicas rusas desmanteladas; pero este suministo puede cortarse si no se renueva el pacto de limitación de armas estratégicas.
Tras el fin de la guerra fría vino un gran acuerdo de desarme nuclear; uno de los puntos de este acuerdo establecía que el plutonio de las cabezas nucleares rusas se reprocesaría para convertirse en combustible para centrales nucleares, era el programa "megatones por megawatios", que ha garantizado un suministro continuo de uranio, lo que ha ayudado a mantener bajos los precios de este combustible.

Este acuerdo caduca en el 2013, por lo que en estos momentos se está negociando su renovación, que debería firmarse el próximo 5 de diciembre.
Para la industria nuclear esta negociación es vital, porque las centrales compran su combustible a tres años vista, lo que significa que para ellas el acuerdo finaliza este año.

Aunque todo indica que la industria nuclear no tiene motivos para preocuparse; este verano el presidente ruso Dmitri A. Medvedev se mostró dispuesto a firmar un acuerdo para reducir el número de ojivas a 1500.
¿Y que pasa con el arsenal nuclear estadounidense? También se está reciclando, pero a un ritmo mucho menor; en estos momentos el 5% del combustible nuclear proviene de armas americanas desmanteladas. De hecho, en estos momentos el gobierno estadounidense almacena unas 217 toneladas de uranio militar, de las que ya se han autorizado a procesar 125 toneladas. En estos momentos se está construyendo una planta de reprocesado que empezará a suministrar combustible al mercado en el año 2017.
FUENTE: NYTimes.

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